Propiedades medicinales del té

LAS PROPIEDADES MEDICINALES DEL TÉ

 

A pesar de ser una bebida milenaria, el consumo de té en España es y ha sido reducido, comparado con el café o incluso con otro tipo de infusiones como las tradicionales hierbas medicinales.

 

Durante los últimos años se ha experimentado un auge en su consumo, favorecido sobre todo por los tés aromatizados y por la difusión de sus propiedades medicinales, sobre todo de los famosos antioxidantes.

 

 Sin embargo, el márqueting, como siempre, empuja a la gente a creer que el té es una bebida milagrosa que todo lo cura (el efecto anticáncer y antienvejecimiento vende, y mucho) y, como pasa con otros productos, acabamos creyendo que es la panacea, agravado por un sinfín de publicaciones sin mucho fundamento que acaban obviando la cultura del té y tomando sólo lo que interesa para vender y vender.

 

Es cierto que, como todas las plantas, los componentes del té y los principios activos tienen efectos sobre nuestro organismo. También es cierto que una taza de té no hace NADA más allá de estimular e hidratar (y hacerte ir al lavabo a mear) ya que los efectos beneficiosos son siempre a largo plazo. El consumo continuado sí que puede tener beneficios para nuestra salud, pero nosotros te recomendamos que te acerques al mundo del té a través de la planta como algo cultural y gastronómico y no como algo farmacológico o terapéutico. Es decir, consume té porque te gusta, porque lo disfrutas, porque el hecho de prepararte un buen té y valorarlo tiene mucho más de meditación que de medicina.

 

Es cierto que se han hecho muchos estudios sobre el té, pero los más importantes se han hecho aislando componentes de la planta, por lo que no siempre son extrapolables a tu taza del día a día. También hay que tener en cuenta que en algunos casos lo que habría que tomar es extracto de té, ya sea porque las cantidades que se necesitarían serían demasiadas para una taza o porqué la infusión no permite obtener bien algunos componentes.

 

Así pues, con este artículo, vamos a intentar poner un poco de orden, para que veas que es una planta maravillosa, sí, pero no tanto como se ha pintado a veces. Y que lo importante para tu salud también es disfrutar: disfrutar de la comida que nutre, del ejercicio que activa, de las infusiones saludables, de la alegría compartida. Tu paladar disfruta, y el resto del organismo lo nota. Lo demás, viene de regalo.

 

Vamos allá.

 

1. LOS NUTRIENTES DEL TÉ

 

Las hojas de té (que es lo que consumiremos principalmente) contienen gran cantidad de principios activos y nutrientes como la cafeína (tienes este artículo y este que profundizan en el tema), polifenoles (taninos y flavonoides), vitaminas A, B1, B2, B12, E, P; calcio, y más de 300 principios activos, entre ellos, sustancias aromáticas. Estos principios activos varían en relación al lugar y forma de cultivo y a la “edad” de la hoja.


Cuando hablamos de los nutrientes del té hablamos de sus cualidades alimentarias. Algunos de estos nutrientes pasan al agua de infusión, algunos se pierden con las altas temperaturas y otros no los aprovecharemos a menos que nos comamos las hojas de té (si, puedes cocinar con té).

Pero creemos que es muy interesante conocerlos igualmente, aunque no sea "medicinal" propiamente dicho.

 


1.AGUA: Es el 75-80% del peso de la hoja, pero se elimina durante el proceso de hacer té. Para hacer un kilo de té hacen falta mínimo 4kg de hoja fresca, o muchos más si hablamos de brotes.


2.MINERALES: Sodio, potasio y níquel, flúor, manganeso, zinc, magnesio, calcio... Varios análisis han demostrado que el té contiene 27 elementos minerales. De todas formas, algunos en cantidades casi insignificantes.
> Destaca el fluoruro (F-Flúor), que se puede encontrar en cualquier tipo de comida en cantidades relativamente pequeñas excepto en el té y el marisco, que presentan más. Es esencial para mantener la solidez de nuestros huesos y previene la caries inhibiendo la desmineralización del esmalte dental. Como todo, el exceso de flúor no es bueno y a la larga puede provocar problemas, sin embargo, no te preocupes si bebes 4 tazas al día porqué no te dará ningún problema. Eso sí, ten en cuenta que los tés en bolsita suelen tener más cantidad de flúor que el té en hebras.
> También es interesante su contenido en manganeso,  que es un nutriente esencial, es decir, que el organismo NECESITA para desarrollar sus funciones. Participa en la síntesis de los ácidos grasos, las hormonas sexuales, la producción de cartílago y se necesita para absorber la vitamina E. A nivel emocional y cerebral disminuye el cansancio, la irritabilidad y potencia la memoria.


3.VITAMINAS: El té no es un alimento importante por su contenido en vitaminas, tenlo en cuenta, y además la proporción o incluso la presencia de algunas vitaminas varía si hablamos de té blanco, verde, negro, etc. Las vitaminas hidrosolubles (C, B) estarán presentes en la infusión, mientras que las liposolubles (A, E) solo serían asimilables en el té Matcha (porque lo ingerimos), o si nos comemos las hojas de té o en los extractos de té.
> Vitamina C: Sobre todo en el té verde y blanco, los tés más oxidados, por definición la han perdido. Unos 5 mg por taza (aunque la cantidad puede variar mucho según el tipo de cultivar y el sistema de cultivo). Es un antioxidante, juega un papel en la absorción del calcio y en varias reacciones enzimáticas.
> Vitamina A (retinol) y betacarotenos: La vitamina A contribuye a la salud ocular y los beta-carotenos son precursores de vitamina A (el cuerpo los transformará en vitamina A). No son vitaminas hidrosolubles, así que lo más probable es que no las asimiles.
> Vitamina B2 (Riboflavina): Su presencia es pequeña. Importante para el metabolismo de proteínas, hidratos y lípidos.
> Vitamina B3 (Niacina):  Esta vitamina puede ser sintetizada en nuestro organismo a partir del triptófano (un aminoácido) y con ayuda de la vitamina B6. Como la B2 es importante para el metabolismo de los nutrientes.
> Vitamina B6: Muy importante para el metabolismo de los aminoácidos.
> Vitamina B9 (Ácido fólico): Muy conocida entre las embarazadas, la B9 también es importante para los glóbulos rojos.


4. HIDRATOS DE CARBONO: Polisacáridos (almidón). Todas las plantas contienen almidón ya que es la forma en que almacenan reservas energéticas. Nuestro cuerpo la sintetiza en glucosa.

 

2. LOS PRINCIPIOS ACTIVOS DEL TÉ

 

Los principios activos son aquellas sustancias químicas que no son ya nutrientes y que tendrán un efecto concreto sobre uno o más aparatos del organismo. Es decir, son los responsables de las propiedades medicinales (o tóxicas) de las plantas. También intervienen en el color de la infusión y en su sabor.


En la Camelia Sinensis destacan la cafeína (alcaloide), las catequinas (los famosos antioxidantes del té), la L-theanina y los taninos. Pero tenemos más: varios tipos de sustancias carotenoides (suelen ser pigmentos), proantocianidinas, ácidos fenólicos (acido gálico, acido cafeico, acido clorogénico), aceites esenciales (geraniol, timol, carvacrol) y saponinas entre otros.  


A diferencia de los componentes nutricionales, que aprovechamos  si nos comiéramos las hojas de té, en este caso hablaremos de los principios activos que son hidrosolubles, es decir, de los que encontraremos “disueltos” en el agua de nuestra infusión.


1. ALCALOIDES: CAFEÍNA.

De la cafeína y de los alcaloides hemos hablado extensamente aquí y aquí. En resumen, la cafeína es un estimulante del sistema nervioso central, por lo que aumenta la frecuencia cardíaca y por ende la tensión arterial. También tiene una acción diurética.
La cafeína es un aperitivo. Es decir, estimula al estómago para producir jugos gástricos y que entre el hambre. Es por eso que hay gente que tiene dolores de estómago cuando toma café y té negro. Si es tu caso, prueba de tomarlo con el estómago lleno o pásate a otro tipo de té.


Este alcaloide también es responsable del efecto “quema grasa” del té. Eso es un poco una falacia ya que realmente no hay ningún alimento o planta que sea “quema grasa”. A veces lo que hacen estas plantas (como el fucus) es activar el metabolismo a través de la tiroides, en otros casos como el de la cafeína, el efecto es termogénico. Es decir, aumenta la temperatura corporal lo que se traduce en un mayor gasto de calorías*.


* Según un estudio el aumento del gasto energético es del 4%.

*  En este vídeo hablamos un poco del tema de las plantas "quemagrasa".

 

2. AMINOÁCIDOS:  L-THEANINA.

Los aminoácidos son sustancias a partir de las que se forman las proteínas, y el té tiene uno muy interesante, la L-Theanina. (aquí también hablamos de ella).  Es un aminoácido presente solo en 3 plantas (que sepamos) y que actúa como neurotransmisor (es decir conecta neuronas). Su efecto contrarresta el de la cafeína siendo relajante, bajando la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Nos calma y además mejora a función cognitiva (memoria, aprendizaje, protector neuronal), reduce el estrés mental y físico y aumenta la acción de otros dos neurotransmisores: la dopamina y la serotonina.

 

La L-Theanina es la responsable de que el té no nos ponga tan nervioses como el café, al contrario, esta combinación relajante-estimulante permite una mejor concentración. Esto también influencia en el modo como notamos el efecto: el café tiene una subida y una bajada muy pronunciadas (de estar a tope a necesitar otra taza en menos rato), mientras que el efecto en el té tiene una bajada menos pronunciada.

 

Haremos una mención especial al té Matcha. Este té pasa unas 3 semanas medio cubierto, por lo que recibe menos luz. La planta reacciona estimulando la producción de clorofila y aminoácidos, entre ellos la L-Theanina, por lo que tiene más cantidad. De la misma forma los tés que se cultivan en zonas con más neblina (como nuestro White Hair o White Monkey) o en tierras con más nitrógeno (Japón) también tienen mayor proporción de aminoácidos (y menos polifenoles, también hay que decirlo). Esta proporción más elevada también se nota en el sabor del té: será más dulce, más aterciopelado, menos amargo.

 

3. POLIFENOLES: CATEQUINAS Y TANINOS

Los compuestos fenólicos o polifenoles son sustancias hidrosolubles antioxidantes (si! son los famosos antioxidantes del té)  que podemos encontrar en casi todas las plantas y en muchísimos alimentos. No son nutrientes que necesitemos para la vida, pero si son muy importantes para nuestro sistema antioxidante, encargado de captar los radicales libres que provocan el envejecimiento celular o mutaciones celulares, a la vez que influyen en el sistema inmunológico.


En la Camelia Sinensis encontraremos dos tipos de polifenoles: los flavonoides (que son los que le dan fama antioxidante al té) y los taninos (responsables del sabor astringente del té).

 

3.1 Los Flavonoides
Este tipo de antioxidantes suelen ser pigmentos de las plantas (los colores de las flores, por ejemplo) y éstas los utilizan para contrarrestar los efectos oxidantes de la luz ultravioleta o la contaminación. Hay muchísimas plantas ricas en flavonoides (romero, ginkgo, tomillo, saúco, eucalipto, equinácea, manzanilla, etc) aunque están presentes en mayor o menor medida en el 95% de las plantas vasculares.


Las propiedades de los flavonoides son muchas (si, son maravillosos):
> Son la caña para tu salud cardiovascular y tus vasos sanguíneos: Con el tiempo, la mala alimentación o la hipertensión, tus vasos sanguíneos se van volviendo más débiles, se endurecen, disminuye su permeabilidad…. Los flavonoides actúan aquí, aumentando la resistencia y disminuyendo la permeabilidad.  
> Son antiarrítmicos cardíacos.
> Son antiinflamatorios. Los antioxidantes entran en acción cuando hay inflamaciones internas debido a una infección o ataque al organismo. La inflamación es una respuesta defensiva pero hay que rebajarla en cierto momento.
> Son antirradicales libres (captan el exceso de radicales libres como consecuencia de una inflamación o de una oxidación excesiva).
> Son antiinfecciosos (antibacteriano, antifúngico, antivírico)
Son antiespasmódicos. Los espasmos son movimientos involuntarios de tus órganos como respuesta a un ataque o porque hay dolor: los movimientos del útero con la menstruación, los calambres musculares, los movimientos intestinales cuando estamos enfermes o tenemos diarrea…
> Son diuréticos y anti úricos (disminuyen los niveles de ácido úrico).

En el té encontramos 3 tipos de flavonoides: catequinas, teaflavinas y tearubiginas (estas dos últimas están presentes en el té negro, son las que dan el color oscuro a la taza). Sin embargo, entre sus flavonoides también hay algunos tan interesantes como la quercetina o el kempferol, muy potentes en su acción antioxidante. En 3 gramos de té verde (una taza generosa) tendremos 300 mg de flavonoides. Está MUY bien, la verdad.


Los más conocidos y los que han dado fama al té son las catequinas, y de éstas la EGCG o Epigalocatequina Galato, que es muy cañera y debe ser la catequina más estudiada y la que tiene más beneficios para la salud.  Aunque hay otros alimentos que tienen EGCG (arándanos, fresas, moras, kiwis, cerezas, peras, melocotones, manzanas y aguacates, nueces, pistachos y avellanas) es en el té donde la encontramos en mayor concentración (en el té verde sobre todo, seguido del té blanco), sobre todo en las hojas más tiernas y brotes.


Las propiedades de las catequinas son las mencionadas antes: antioxidantes, antiinflamatorias, antivirales, antibacterianas, protectores vasculares y está en estudio aún sus posibles efectos anticancerígenos*.


*Ojo con esto. Encontraremos miles de estudios con resultados asombrosos, sobre todo en la pérdida de peso o en estudios de la función cognitiva, sin embargo, en muchos de ellos se trabaja con extractos de té verde o concentraciones de EGCG altas, que no conseguiremos naturalmente con tazas de té.  Si que es cierto que el consumo continuado (y equilibrado, no hay que pasarse) de té sí que tendrá los efectos mencionados en las propiedades de los flavonoides.

Las teaflavinas y tearrubiginas están muy presentes en el té negro, ya que en este caso se formarán a partir de la oxidación de las catequinas. Como hemos dicho son las responsables del color oscuro de los tés negros. A diferencia de las catequinas, cuya absorción es más difícil (aunque las absorbemos), en este caso su biodisponibilidad es muy alta y su aprovechamiento es del 94%.  Sus propiedades son antioxidantes, anticancerígenas, antimicrobianas, antidiabéticas y cardio protectoras.

3.2 Los Taninos

 

Los taninos son unas sustancias de la misma familia que los antioxidantes. Están más presentes en tés negros y oolongs más oxidados. Junto a la cafeína, son responsables del sabor astringente (amargo) del té y también intervienen en la coloración más oscura.

 

Los taninos están presentes en muchísimas plantas y alimentos: vino, café, té, chocolates, espinacas y otras verduras de hoja verde, frutos secos con piel… y en muchísimas plantas medicinales, sobre todo en cortezas.

 

Las plantas los tienen como método de protección frente a heridas o ataques de microorganismos (pueden ser tóxicos) o herbívoros (no son digeribles). Su sabor es áspero y produce sequedad en la boca ya que su principal propiedad o característica es que son ASTRINGENTES. Es decir, paran cualquier secreción (secan las mucosas, cierran heridas, paran supuración de llagas…). De hecho, los taninos se han usado desde siempre para curtir las pieles y hacer cuero, ya que tienen la capacidad de precipitar y unir las proteínas presentes en la piel de los animales, eliminan el agua de las fibras musculares y forman una película protectora que evita la pudrición por parte de microorganismos.

 

Las propiedades de los taninos son:

 > Cicatrizantes: Aceleran la curación de heridas y son hemostáticos (detienen el sangrado), ayudan a la coagulación de la sangre. También constriñen los vasos sanguíneos y tienen una función venotónica, por lo que se usan para tratar hemorroides, úlceras de boca, gargantas irritadas… (ojo que hablamos de los taninos en general, no sólo los del té).

 

> En cosmética se usan para los granitos, eliminar grasa, puntos negros y poros muy abiertos.

 

> Su función astringente los hace muy útiles en casos de diarrea (de hecho, si vas “suelta” una taza de té te ayudará). Al detener secreciones y eliminar agua, se consiguen unas heces más compactas.

 

> Son antioxidantes, ya que pertenecen al grupo de los Polifenoles. Así que eliminan radicales libres y pueden prevenir mutaciones celulares.

 

> Son antibacterianos.

 

> Una de cal y otra de arena: Los taninos pueden inhibir la absorción de ciertos nutrientes en el tubo digestivo. Esto a priori podría parecer malo, pero es que se han usado desde siempre como antídotos para venenos e impedir que estos llegaran al torrente sanguíneo. Es conocida su capacidad de precipitar alcaloides (muchos son tóxicos) o incluso metales pesados. También inhiben la absorción intestinal del colesterol, haciendo que gran parte de este sea expulsado directamente con las heces.

 

4. CONCLUSIÓN: LAS PROPIEDADES MEDICINALES DEL TÉ (EN GENERAL)

 

Dicho todo esto, podemos resumir ahora las principales propiedades del té, sin entrar en tipos de té:

> Diurético: Contra la retención de líquidos, la mala circulación y en tratamientos de gota (es antiúrico) o artritis.

 

> Antioxidante: Reduce la acción de los radicales libres, que envejecen (desestabilizan) las células. Esto evita muchas mutaciones celulares. Es inhibidor de la enzima uroquinasa, que está relacionada con las metástasis.

 

> Mejora la salud cardiovascular y refuerza la salud de los vasos sanguíneos. Relacionado con esto también mejora la salud ocular, por lo que es ideal si pasas mucho tiempo delante del ordenador o en el caso de la diabetes tipo II, para conservar una buena visión.

 

> Es antiinflamatorio.

 

> Ayuda a regular el colesterol. Evita la acumulación de colesterol en los vasos sanguíneos y baja el colesterol LDL (el malo).

 

> Antidiarreico.

 

> Estimulante y a la vez neuroprotector y relajante. Ayuda a la concentración.

 

> Termogénico: Aumenta el gasto energético (un pocoooo)

 

> Mejora la salud dental: no sólo por el fluor sino por sus propiedades antibacterianas. Ideal para prevenir caries o tratar halitosis. Es cierto también que el té negro suele manchar los dientes, así que ojo.

 

> Aperitivo: Por sus componentes amargos, puede ayudar en la regulación del apetito y por su afinidad con los receptores canabinoides puede disminuir el dolor y la náusea, sirviendo también como calmante (Esto no los sabíamos, lo hemos descubierto aquí) )

 

> Tiene efectos en la absorción de la glucosa, lo que lo hace hipoglucemiante y sobre todo, adecuado para diabéticos.

 

Peeero, como todas las plantas también tiene CONTRAINDICACIONES:

 > En general, el té está contraindicado en estados de nerviosismo o insomnio, arritmias y algunas alteraciones cardíacas.

 

> Debido a la cafeína, aumenta la producción de jugos gástricos, así que no está indicado para úlceras gástricas, gastritis, acidez o reflujo.

 

> Los taninos dificultan la absorción del hierro, así que no está indicado para casos de anemia.

 

> El té tiene elementos anticoagulantes (catequinas, rutina, magnesio, quercetina y epicatequinas), así que mejor no mezclar con medicamentos anticoagulantes o si se tiene una patología relacionada.

 

Y aquí se acaba el rollazo que te acabamos de meter XD. Esperamos que te sea útil o al menos que te ayude a entender algo más de nuestra planta favorita. Nunca nos cansaremos de insistir en que tampoco te obsesiones con estas propiedades medicinales y que tomes tu té centrándote en su sabor y en lo bien que te sienta cada taza, esas tazas calientes y reconfortantes en invierno o esas jarras refrescantes y revitalizantes en verano. Eso es lo más importante, y si de paso hacemos salud, ¡pues mejor que mejor!

 

 

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